¿Qué hacer en una escala en Abu Dhabi? A nosotros nos dio para mucho…


Nuestro vuelo desde Melbourne llegó a las 6’45 y el próximo hacia Madrid salía a las 02’10. Abu Dhabi es el mayor de los siete emiratos. Teníamos muchas horas que gastar aquí y había que aprovecharlas.  Para despejarnos un poco y poder ducharnos en condiciones, contratamos un hotel, sobre todo por la ducha que íbamos a necesitar por la tarde tras volver del desierto. Bueno, con el calor que pasamos, acabamos duchándonos cada vez que volvíamos al hotel…Así quedó organizado nuestro día:


1. Visitar la Mezquita Sheikh Zayed

Es lo más destacable de Abu Dhabi y no os la podéis perder. La Gran Mezquita recibe su nombre del padre de los Emiratos, el hombre que lideró el país tras el descubrimiento del petróleo. Esta mezquita, en honor a él, se abrió en 2007 y tiene su tumba en el exterior de la Gran Sala.


Es un sitio impresionante. 20.000 metros cuadrados de templo, la 15ª más grande del mundo y la 1ª de los Emiratos; 1048 columnas interiores, 96 exteriores, lámparas de Swarovski de 9 toneladas de peso, mármol, lapislázulis, amatistas, ónix rojo, nácar, puertas automáticas… es el lujo por el lujo. Incluso tiene la alfombra más grande del mundo. Sus 5.627 m2 fueron hilados por 1200 mujeres iraníes y pesa 47 toneladas.





Hay visitas guiadas gratuitas y también se puede visitar por libre. En ambos casos se debe mostrar decoro. Para ello, los guardas os indican dónde se cogen los trajes. Hay que atravesar un parking subterráneo hasta llegar allí. Os pedirá el pasaporte o cualquier tarjeta identificativa para que os los presten. A algunos le han pedido un depósito de 50 AED, a mí no me pidieron nada. En mi caso no hubo problema. Mis cosas estaban arriba y yo dije que mi identificación la tenía mi marido, que yo no tenía nada, y sólo tuve que poner mi nombre y mi nacionalidad en un papel. A continuación, me dieron la abaya y el hijab (pañuelo). Tuve problemillas para ponérmelo y las mujeres se reían, hasta que vino una y me ayudó porque me lo estaba poniendo al revés. Es raro empezar a vestirte cuando tienes a cinco mujeres mirándote y riéndose porque no sabes. Pero, yo también me reí.



Los hombres pueden pedir también su traje (kandura) o no. No es necesario si van con pantalones largos y camiseta de manga corta o larga. No de tirantes, ni de sisas.

Una vez bien vestidos, subimos para disfrutar de la mezquita. Preciosa, imponente, toda blanca, una auténtica joya. Si tenéis unas cuantas horas en Abu Dhabi, no lo dudéis y visitarla.

Horario: de 9:00 a 22:00 todos los días, menos los viernes.

2. Pasear por La Corniche

Después de ducharnos en el hotel, cogimos un taxi hacia El Corniche. El paseo marítimo de Abu Dhabi es un bonito lugar para pasear un rato. 8 km llenos de rascacielos, parques, amplias aceras, restaurantes, cafeterías…Allí se encuentra su famosa playa. Pese a la brisa del mar, no duramos mucho allí por el calor que hacía. Insoportable. Así que, tras un paseo rápido y chorreando, nos volvimos al hotel a ducharnos, estar con el aire acondicionado un rato para quitarnos el soponcio y a descansar para nuestro tour de por la noche.



3. Safari por el desierto

Si disponéis de más horas en Abu Dhabi, esta visita os la recomiendo después de la mezquita. Es una turistada, lo sé. Pero disfruté mucho. Por la tarde nos recogieron en nuestro hotel y nos llevaron, junto con 4 turistas más, a visitar el desierto. Se hacen varias paradas para hacer fotos, ver camellos, y disfrutar del paisaje. Entre parada y parada, safari en 4x4 (¡no apto para los que se marean!). Subir y bajar por las dunas, quedarse el coche a dos ruedas, velocidad, ruido de motor, tambaleos… acabamos con un mareo de la hostia, pero nos encantó. Aquí os contamos la experiencia. 



Además, os llevan a un “poblado” árabe tradicional y podéis ver un espectáculo de danza del vientre, comer en el buffet libre y fumaros una sisa. Una experiencia única ver las estrellas en el desierto antes de partir para casa. 

Horario: Os recogen a las 16'30 - 17'00 y la vuelta es a las 21'30 - 22'00 (Aunque hay varias opciones). 

Espero que os haya dado ideas para vuestra escala en Abu Dhabi ;)

Si queréis ver más fotos de Abu Dhabi, podéis encontrarlas en nuestro tablero de Pinterest.

Día 22 – Nuestra experiencia visitando King’s Canyon con ATT Kings



Después de dormir en la gloria, nos levantamos de noche y salimos de noche a esperar nuestro autobús de ATT Kings. La actividad la habíamos contratado en la web de Emu Run, pero de nuestro paquete de dos días, ellos sólo le encargaban del primero. ATT Kings hacía el segundo.

Nos esperaba otro día duro de autobús.


Parada 1 – King’s Creek Station

Nuestro autobús llegó puntual, a las 4’30 am. Nos quedamos dormido en el autobús para recorrer más de 250 km, aunque pudimos ver el amanecer en el desierto. Todo un momentazo. Además, nuestros compañeros de viaje de este día nada tenían que ver con los del anterior. Casi todos eran más jóvenes y venían mejor vestidos con la intención de hacer senderismo. Al menos… ¡nadie llevaba tacones!

Después de echarnos otro sueño, llegamos a King’s Creek Station un lugar creado en 1981 y que se dedica al ganado y a los camellos. Hoy también ofrece alojamiento, hay un camping, quads, un helicóptero para dar paseos sobre el cañón y una tienda de recuerdos.
Allí nos dieron un desayuno buffet riquísimo, con huevos, bacon, pan, mantequilla, salchichas, cereales… todo recién hecho. Café, leche y té.




Antes de partir nos hablaron de la importancia de llevar tres litros de agua por persona, porque son las normas del parque. Hay que estar preparado por si te pasa alguna desgracia en medio del desierto. Hasta que vengan los de emergencias a por ti, con lo largas que son las distancias… te ha dado algo. Y, si no, cuando tengas que pagar los costes del rescate si no los cubre tu seguro.

Fuimos a la tienda a comprar agua y ahí nos dimos cuenta de que el bien más preciado del desierto sigue siendo el agua. 8$ nos costó la botella. La gasolina costaba 2’40$ el litro. Pues…

Parada 2 – King’s Canyon

Fue lo mejor de toda la excursión de dos días. Me encantó este lugar. Al bajarnos del autobús hicieron dos grupos. Uno para los que querían y podían andar más, y otros para los que iban a andar menos. Los únicos aseos del parque están cerca del parking. Son una fosa séptica sin agua, y huelen… pufff, mejor ni recordarlo.

El cañón forma parte del Parque Nacional de Watarrka. Sus altas paredes de roca roja que se eleva sobre densos bosques de palmeras es un importante refugio y área de conservación de más de 600 especies de plantas y animales autóctonos, muchos de los cuales son únicos de esta área.


Las imponentes paredes de arenisca de Kings Canyon se formaron cuando pequeñas grietas se erosionaron durante millones de años. El Parque Nacional de Watarrka, nombre derivado de la palabra aborigen que hace referencia al arbusto paraguas que abunda en la región, fue el hogar del pueblo aborigen Luritja durante más de 20 000 años.

Nuestra senda fue la del Kings Canyon Rim Walk. Primero subimos unos 500 escalones y, en la cima, disfrutamos de unas vistas impactantes. Nuestro guía era un fiera. Subía aquello como si fuera una cabra. Pese a ser jovencísimo, había hecho el recorrido cientos de veces. Y se ofrecía para hacernos fotos en todos los rincones que merecían la pena. Sin prisa, pero sin pausa; porque iba siempre mirando su reloj para que fuéramos siempre cumpliendo con el planning.




Estuvimos caminando por la parte de arriba del cañón, conociendo sus arbustos, sus animales, cómo se formó, viendo fósiles, dunas e incluso las huellas que las olas dejaron. Impresionante.








Después, comenzamos el descenso de más de 300 metros hacia el interior del cañón hasta llegar al Jardín del Edén, donde hay una poza de agua rodeada de árboles. Parece un oasis en mitad de la nada. Allí nos sentamos a descansar un rato. No está permitido el baño y está muy cuidado para que no se contamine. De sus aguas depende la vida de cientos de especies.




Continuamos nuestro camino subiendo por la otra pared del cañón, a través de unas escaleras. Llegamos a la cima de la pared del sur para disfrutar las vistas desde allí y atravesamos Cotterill’s Bridge, un puente impactante y llegamos a otro puente con una puerta y una señal para que permanezca cerrada. No explicaba por qué, pero me asombró encontrármelo allí.





3’30 horas después, llegamos al parking del autobús. Allí nos estaban esperando los que habían hecho el otro itinerario, el Kings Creek Walk. Éste se realiza por la base del cañón y atraviesa exuberantes bosques de eucaliptos y helechos hasta llegar a una plataforma con vistas de sus escarpadas paredes.



Parada 3 - King’s Canyon Resort

A pocos kilómetros en autobús, llegamos al King’s Canyon Resort. Allí hay un lugar con piscina, pista de tenis, un camping, un bar, un restaurante, una gasolinera y una tienda. En el autobús nos lo avisaron para que no nos asustáramos: es caro, pero tened en cuenta que está en medio de la nada y que cuesta mucho transportar los productos aquí.



Bueno, os puedo decir que nos dieron 40 minutos para comer y que, de todos los que íbamos en el autobús, tan sólo dos parejas orientales comieron en el restaurante. Muchos de los otros acabamos en la tienda y otros ni comieron, ni compraron. Los precios de la tienda eran 4 veces mayores a los de cualquier tienda de Alice Springs (y Alice Springs ya es cara comparada con otras ciudades).

Después de comer nos subimos en el autobús para iniciar nuestro camino de vuelta.

Parada 4 – Erldunda

La última parada de la tarde fue otra vez en Erldunda. Allí aprovechamos para ir al servicio, tomarnos un café, estirar las piernas y ver de nuevo a los emús. Estábamos de autobús ya hasta los…


El viaje de vuelta en el autobús fue bastante duro. Los guías no paraban de comentar por el micrófono el paisaje para que el conductor no se durmiera, porque era la peor hora del día, el anochecer, y la recta era interminable.

Cuando dejaron de comentar porque vieron que la gente estaba aburridísima y que no nos podíamos ni echar una cabezadita, pusieron un karaoke de canciones patrióticas y nos lo pasamos muy bien. Al menos estuvimos entretenidos y conocimos la canción I am Australian.


Ya de noche llegamos a Alice Springs, al Desert Palms Hotel, en nuestra última noche en Australia.

Si queréis ver más fotos de Australia, podéis encontrarlas en nuestro tablero de Pinterest.



Día 22 – Opinión del hotel Desert Palms Alice Springs


Nuestra última noche en Alice Springs y en Australia, la pasamos en el hotel Desert Palms. Elegimos un buen hotel para dormir bien antes de montarnos en tanto avión y después de haber estado dos días en autobús recorriendo Uluru, Las Olgas y King’s Canyon.

El hotel está a media hora andando del centro. Se sitúa en la orilla del seco Todd River y para llegar a la ciudad hay que atravesar uno de sus puentes. Es una zona bastante tranquila llena de hoteles lujosos. Desert Palms pega al club de golf y está al lado del Hilton.



No hay habitaciones simples. Todo se organiza en villas en torno a un jardín tropical central donde se encuentra la piscina, con cascada y una isla en medio. En la recepción hay una pequeña tienda con productos básicos (leche, cereales, noodles…).

Nuestra villa fue excepcional. Todas cuentan con un porche donde descansar en la terraza tranquilamente. El interior es tipo loft. Hay un apartado de comedor, un salón con sofás, la zona dormitorio y una cocina americana totalmente equipada. También tiene televisión, aire acondicionado y wifi gratis, y barbacoas.




El aseo es muy amplio y todo estaba bastante limpio.



El hotel no tiene restaurante pero, nada más salir, encontramos restaurantes de lujo en toda la calle. Incluidos los tres de comida internacional que tiene el Hilton y el Casino Lasseters. En el club de golf, al amanecer y al atardecer, ofrece la oportunidad de ver canguros rojos saltando por su césped.

Un lugar muy tranquilo para descansar en condiciones antes de iniciar nuestros tres vuelos de vuelta a España.

Precio: 86$


   DESERT PALMS ALICE SPRINGS   
74 Barrett Drive, 0870 Alice Springs, Australia
Tel: +61 8 8952 5977

Día 21 – Nuestra experiencia visitando Uluru y Las Olgas con Emu Run


Debido a la imposibilidad de hacer estas visitas por nuestra cuenta por el tiempo tan grande que se emplea y por el precio tan alto que nos hubiera costado alquilar un coche tan sólo para dos días, más la gasolina y… Vamos, que no queríamos pasar nuestros últimos días conduciendo por el desierto. Al final, contratamos la excursión con Emu Run. Después de ver varias opciones, la verdad es que por muchas ofertas que aparezcan en internet o en los hoteles, la mayoría de las veces acabaréis viajando con ellos. Es la misma excursión. Lo único que variará es el precio de la misma. Hay varios descuentos en su web y en algunos hoteles.

Fue una experiencia bastante buena, si tenemos en cuenta la paliza de viaje de autobús que es. Tenedlo en cuenta: una excursión de un día o dos por Uluru, King’s Canyon y Las Olgas, es una paliza de autobús se mire como se mire y vais a pasar muy poco tiempo en tierra haciendo senderismo. No os engañéis. Es un viaje express. Pero, si no disponéis de más tiempo, por lo menos os queda esta opción. A mí fue una de las cosas que más me gustó de Australia, el desierto.


Parada 1 - Erldunda

Nuestro primer comenzó a las 5 de la mañana, cuando nos recogieron de nuestro hostal. Nos recibieron con un zumo y una botella de agua y a dormirse en el autobús durante dos horas, más o menos. La primera parada fue en Erldunda, un pequeño lugar en medio de la nada, junto a la intersección de la Stuart Highway y la Lesseter Highway. Aunque lo veáis pequeño, ocupa una extensión de 3108 km2, la mayoría dedicados al ganado. Allí hay una gasolinera, una granja de emús (podéis comprar comida para darles), un restaurante, una tienda y unos aseos gratuitos. En el restaurante nos dieron un desayuno buffet con tostadas, alubias, huevos, bacon… de todo, menos café. Si querías café, había que pagarlo. Y nos cobraron 5$ por cada uno.



Nos subimos en el autobús de nuevo y los guías no pararon de ofrecernos pastelitos y golosinas. Fue el viaje en el que más he comido de toda mi vida. Tanto, que acabé mala por la noche vomitando, de la tripera que cogí. Por ansias, sí. En nuestra excursión los únicos jóvenes que había eran los guías, tres conductores que se iban cambiando de vez en cuando para no cansarse de tantos kilómetros de rectas interminables. De hecho, nos dijeron que tenían que ir hablando por el camino y cantando de vez en cuando, para que el conductor no se durmiera.

Con gente tan mayor y tan arreglada - sí, ¡arreglada! – las caminatas fueron efímeras y nos teníamos que acomodar a su paso. Todos nuestros compañeros de viaje venían de hoteles de lujo, lo sé porque los recogimos por el camino (Hilton, Yulara Resort…) y había algunas que iban con tacones de cuña… no sé a dónde se creían que iban, pero a andar por el desierto, no.

Parada 2 – Las Olgas

Después de otros 300km de autobús, por fin llegamos a Las Olgas. Las 36 formaciones rocosas que conforman Kata Tjuta están diseminadas en un área de más de 20 kilómetros. El punto más alto es el Monte Olga, nombrado en honor a la reina Olga de Württemberg. El parque nacional Uluru-Kata Tjuta está manejado en forma conjunta por sus dueños tradicionales del pueblo Anangu y Parks Australia. Kata Tjuta es sagrado para el pueblo Anangu, que ha habitado en la zona por más de 22 000 años. Se cree que los picos de piedra arenisca de Kata Tjuta tienen alrededor de 500 millones de años.





Kata Tjuta es una tribu aborigen pitjantjatjara, palabra que significa "muchas cabezas". Hay muchas leyendas pitjantjatjaras asociadas con Kata Tjuta. Una leyenda cuenta la historia del gran rey serpiente Wanambi, que supuestamente vive en la cima del Monte Olga y solo baja durante la estación seca.

Mientras nuestros compañeros de viaje se quedaban en el mirador, y las de los tacones se sentaban en el banco a pleno solitrón, unos cuantos nos adentramos en Las Olgas e hicimos un poco de la caminata Walpa Gorge, la más sencilla. Esta caminata atraviesa los lechos del arroyo. Cuando fuimos, era invierno y hacía calorcito. En verano, cuando se superan los 36ºG, la ruta se cierra.




Parada 3 – Uluru

En el autobús nos dieron para almorzar unos rollitos de verduras bastante buenos y continuaron con los dulces y golosinas hasta llegar a Uluru. Nos paramos antes en un mirador para poder hacer fotos de la inmensa roca desde lejos. Impresiona eso tan grande en mitad de nada.


Ayers Rock es uno de los mayores monolitos del mundo, con más de 348 metros de alto, 9 km de contorno y 2’5 km bajo tierra. En 1987 lo declararon Patrimonio de la Humanidad. Nuestros guías nos mostraron algunos de sus lugares emblemáticos, como la cueva de los hombres, y la de las mujeres. Nos mostraron sus pinturas y hubo algunos sitios donde no pudimos hacer fotos por respeto a los dueños del lugar, el pueblo aborigen de los Mala y los Anangu. Forma parte de sus ritos de iniciación en la adultez.



Tradicionalmente, Uluru se hizo durante la creación del mundo. Es un punto de referencia para los aborígenes a la hora de orientarse y lo consideran un lugar de intersección entre sus Dreaming Tails, unos senderos místicos recorridos por sus ancestros.





Después, el autobús, fuimos recorriendo su contorno y viendo sus formas hasta que hicimos otra parada para adentrarnos en otro lugar de Uluru. Allí vimos la Cueva de la Familia, donde los ancianos enseñaban a los niños y pintaban en las paredes su historia. Continuamos hasta una gran poza, que mana todo el año y que constituye la fuente de vida del parque.

Para 4 – Cultural Centre

Los aborígenes han estado en este lugar durante 60.000 años. El periodo de ocupación europea representa un 0’3% del total de ese tiempo. El 99’7% restante estuvieron los aborígenes disfrutando de Australia para ellos solos. El centro cultural nos muestra un poco eso y su añoranza del pasado. No se puede hacer fotos de él, ni siquiera de su fachada.


Dentro hay varias exposiciones de arte, videos, testimonios de gente aborigen mayor, una cafetería, varias tiendas y algunos talleres donde puedes ver trabajar a los aborígenes en sus cuadros puntillistas.

No le vi mucho sentido tal y como estaba planteado, pero bueno.

Parada 5 – Uluru Lookout (Sunset Point)

Antes de que atardeciera nos llevaron al mirador. Allí sacaron mesas y sillas para organizar un festín. La barbacoa estuvo lista en poco tiempo y empezaron a sacar ensaladas, fruta, postres, vino… todo para recibir el gran momento.

El mirador estaba lleno de autobuses de turistas que estaban haciendo lo mismo. Menos mal que fuimos los primeros y tuvimos la exclusiva para las fotos. También, los que quisieron hacer un Time Lapse con sus cámaras, pudieron coger un buen sitio. Pero, de tranquilidad, nada.

Fue increíble ver cómo, en unos pocos minutos, la visión de la Gran Roca cambiaba tanto. Normal que fuera mágica para los aborígenes. Si conseguimos aislarnos un poco de tanto griterío, el misticismo inunda la visión. De rojo sangre a naranja, a rosa, a morado, a azul… hasta que cae la noche y todo se llena de estrellas.



Brindamos con champán, zumo, vino... mientras todos los guías y varios viajeros la emprendían con una camioneta que se había parado en un sitio donde hay un cartel bien grande de Prohibido aparcar. Jodió las fotos de los que allí estábamos y luego tuvo la gran idea de ir hacia nuestro aparcamiento para hacer más fotos. Obviamente, la emprendieron con ellos y apuntaron su matrícula para denunciarlos. Había gente que se había apuntado a la excursión tan sólo para hacer el Time Lapse y estaban rabiosos, y con razón.


Después de más pastelitos (¿En serio? ¿Después del festín de la barbacoa?) llegamos a nuestro alojamiento: el Outback Pioneer Hotel Lodge de Yulara. Todos, menos unos ricos indios que se alojaban en el Ayers Rock Resort, con villas lujosas, se quedaron montados en el autobús para continuar el viaje de vuelta a Alice Springs y dormir en sus lujosos hoteles. Nosotros, no. Nos esperaba un gran día para visitar King’s Canyon.

Si queréis ver más fotos de Australia, podéis encontrarlas en nuestro tablero de Pinterest.

Incluido en el precio:
  • Recogida en el hotel.
  • Transporte durante todo el viaje.
  • Guías.
  • Entrada al Parque Nacional, que vale para 3 días. 
  • Desayuno buffet en Erldunda
  • Visita a Las Olgas.
  • Comida en ruta, en el bus.
  • Visita a Uluru y al Centro Cultural.
  • Multitud de pastelitos, gominolas, dulces, zumos, fruta… durante el trayecto en bus del primer día.
  • Barbacoa buffet con vino y champán viendo el anochecer en Uluru.
  • Alojamiento en el Outback Pioneer Hotel Lodge en un dormitorio 4.
  • Desayuno buffet del día 2 en King’s Creek.
  • Senderismo guiado por King’s Canyon con dos opciones en función de la forma física en la que estéis.
  • Traslado al hotel.
  • El almuerzo del día 2 no está incluida.
Precio: 536€ por persona