Cómo llegar al aeropuerto de Yelizovo desde Petropavlovsk Kamchatsky



El pequeño aeropuerto de Petropavlovsk está a 30 km de la ciudad, en Yelizovo.  Existen pocos vuelos a la semana y los aviones se suelen retrasar sin motivo aparente y sin dar explicaciones. Actualmente sólo tres aerolíneas tienen servicios en este aeropuerto: Aeroflot, S7Airlines y Transaero.

El autobús 104 sale de la estación de autobuses llamada Estación 4km (Старый рынок (КП)) de Petropavlovsk.  Desde allí, los autobuses continúan su camino por la Avenida principal parándose en todas las paradas de la carretera, incluyendo la Estación 10km. Después de unos 40 minutos, llegan al aeropuerto y, luego, continúan hacia el pueblo de Yelizovo. El precio es muy barato. 

También hay taxis y jeeps en la entrada. Teniendo en cuenta lo que cuestan los autobuses, no merece mucho la pena cogerlos, salvo que tengáis mucha prisa por llegar a vuestro destino. 

Si tampoco os fiáis, podéis contratar en vuestro alojamiento un coche con conductor que os lleve al aeropuerto. Nosotros lo hicimos así y nos costó 2000 rublos.


Cómo llegar del aeropuerto de Yelizovo a Petropavlovsk Kamchatsky


El pequeño aeropuerto de Petropavlovsk está a 30 km de la ciudad, en Yelizovo.  Existen pocos vuelos a la semana y los aviones se suelen retrasar sin motivo aparente y sin dar explicaciones. Actualmente sólo tres aerolíneas tienen servicios en este aeropuerto: Aeroflot, S7Airlines y Transaero.

Para llegar al centro de la ciudad basta con salir de la terminal y esperar a que pase el autobús 113. Por unos cuantos rublos (el transporte público es muy barato), llegaréis al centro en unos 40 minutos.

Hay minibuses o furgonetas, que también llevan a Petropavlovsk. Como todas salen del mismo sitio, lo único que tenéis que hacer es esperar en la parada y preguntarle al conductor de cualquiera de ellas. De todos modos, os servirá cualquier autobús o furgoneta que ponga el cartel "10km"

También hay taxis y jeeps en la entrada. Teniendo en cuenta lo que cuestan los autobuses, no merece mucho la pena cogerlos, salvo que tengáis mucha prisa por llegar a vuestro destino. 

Día 16: Rusia – Un día en Vladivostok


La verdad es que no teníamos en mente pasar por Vladivostok en nuestro viaje. Sin embargo, no había otra combinación de vuelos que nos viniera bien desde Irkutsk a Petropavlovsk. Como no conocíamos la ciudad, y nos hacía ilusión también ver dónde terminaba el Transiberiano, allí que acabamos.

Nuestro hotel, el Aurora Park, estaba bastante retirado del centro (18 km). Por la mañana, muy temprano, cogimos un autobús que supuestamente nos llevaba a la mítica estación de tren. No fue así. El conductor entendería otra cosa, porque acabamos lejísimos. Cogimos otro autobús… y pasó lo mismo. A la tercera va la vencida. El último nos llevó a Central Square. Un acierto.

Al poco que piséis Vladivostok os daréis cuenta de que es una ciudad muy militarizada. Hasta 1992 no podía entrar ningún extranjero en la ciudad y hoy la presencia de guardias y militares queda patente en muchas calles. Hasta los cochecitos para que alquilen los niños… ¡son tanques!



En la Plaza de la Revolución nos encontramos muchos autobuses llenos de chinos, que bajaban para hacer fotos a uno de los monumentos más famosos de Vladivostok: las estatuas en memoria de los que lucharon para que el remoto Lejano Oriente cayera en manos bolcheviques. A pesar de toda la vigilancia que había, abundaban los borrachos y malas pintas por allí.



Muy cerca de allí se encuentra la Estación de Tren y la Terminal de Ferries. Merece la pena echarle un vistazo a la estación, el edificio es muy bonito y aún se pueden ver en los andenes algunos trenes viejos.




Volviendo sobre nuestros pasos llegamos a la calle peatonal Admirala Fokina, una calle llena de gente y en la que hay un montón de tiendas y restaurantes. Esta calle contrastaba con todo lo que habíamos visto antes de la ciudad.


Justo cuando acaba la calle, hay una gran fuente y empieza un largo paseo marítimo en el que vimos un montón de chiringuitos originales, puestos de comida y restaurantes en contenedores de barcos restaurados. Uno de los que más me gustó fue éste, en el que los asientos son columpios.




Dejamos el paseo marítimo atrás y continuamos por la Plaza de las ciudades hermanadas, en la que descansamos un poco aprovechando que había wifi gratis. En ella hay bancos, sombras y un arco por cada ciudad que esté hermanada con Vladivostok.


Un poco más adelante, nos dirigimos hacia el Museo de la Fortaleza. No lo vimos por dentro, pero se puede ver el exterior sin tener que pagar entrada. Fuera hay una gran exposición de armamento.


Después de comer algo, volvimos hacia Central Square para continuar calle abajo y ver el famoso Submarino S-56, el mejor submarino ruso de la Segunda Guerra Mundial y el primero en dar la vuelta al mundo. Se suponía que se podía ver por dentro, pero estaba cerrado.


La zona del submarino estaba especialmente vigilada por militares. Justo en frente, atravesando la carretera, se encontrada desplegada la Flota Naval Rusa en el Pacífico. Nos habían advertido de que teníamos que tener cuidado con las fotos, porque era normal que los militares se sintieran amenazados y que te impusieran una multa.



Al lado del submarino vimos dos monumentos: el Arco del Triunfo y la Capilla de San Andrés.



Subimos unas escaleras para continuar hasta el funicular de Vladivostok. Cuanto más nos alejábamos del centro, más profunda se volvía la cosa. Aún no puedo entender cómo esta ciudad estaba en el ranking de las mejores ciudades portuarias del mundo: el aire estaba fuertemente contaminado y se hacía imposible respirar en algunos tramos, las calles estaban sucias y rotas, los atascos eran increíbles y cada uno conducía como le daba la gana, no se respetaban las señales, ni los carriles… Un caos.




Muchas cuestas para arriba después (Vladivostok es llamada la San Francisco de Rusia), llegamos al funicular. Lo vimos en un estado tan lamentable que no nos quisimos ni montar y recorrimos el trayecto que éste hace subiendo a pie más cuestas.


Al final de todo, hay que atravesar una rotonda y subir unas cuantas escaleras más para llegar a un observatorio desde el que se obtienen unas vistas inmejorables de la ciudad y de su famoso puente.





Entre tanta cuesta, el tiempo había cambiado repentinamente. De estar en manga corta, a necesitar chubasquero. El paraguas era inservible, por el fuerte viento. Nuestro deseo de ir a ver el faro no pudo cumplirse. Cuando el tiempo está así, no se puede atravesar el camino.

Así que cogimos un autobús para llegar al hotel. El autobús nos dejó en mitad de una autovía. Sin saber qué hacer, cogimos otro autobús. El tráfico, con la lluvia, había empeorado aún más y tardamos muchísimo tiempo en llegar a la parada del parque Aurora. Lo hicimos en una marshrutka. Yo no encontraba mi cinturón y resultó que estaba cerrando la puerta de atrás. Muy limpio y seguro todo...


Allí cogimos nuestro equipaje de la consigna y esperamos otro autobús que nos llevara al aeropuerto. Fue inútil. No encontramos ninguno. De repente, una señora apareció en la parada en la que estábamos (en mitad de la nada). Nos escuchó hablar español y se acercó para preguntarnos “¿Astorga?” Nos extrañó mucho. Le dijimos que éramos españoles, pero no de Astorga. Siguió insitiendo la mujer. Buscó Astorga en su móvil y nos enseñó la Wikipedia. No había duda, la mujer estaba muy interesada en esa ciudad. Sería por el cocido maragato… Imposible comunicarse con ella.

Después de esperar lo impensable allí mientras iban y venían personas cada vez más raras venidas de la nada (no olvidéis que nuestra parada estaba en medio de una autovía, delante un gran parque y en una zona aislada), nos cansamos. Volvimos al hotel y le pedimos a la recepcionista que nos consiguiera un taxi. Se rio y nos mandó a su novio. Seguro. Apareció un cani ruso, con la gorra pequeña, que nos llevó en su coche hasta el aeropuerto acompañados del chunda-chunda de discoteca a toda voz y conduciendo con una sola mano un coche japonés. En la otra tenía una pelota antiestrés que no paraba de apretar para que le saliera músculo. A veces dejaba de coger el volante y se tocaba su bíceps para comprobar que estaba mazao.


El resto de la tarde-noche la pasamos en el aeropuerto. Cenamos en una pizzería y nos hinchamos a comprar cosas de una máquina de productos japoneses que había allí. No tenemos remedio. Frikis… 


Día 15: Rusia – Opinión del Aurora Park Hotel en Vladivostok


Nuestro vuelo salió a la  01'05 desde Irkutsk y llegó puntual a Jabarovsk. Allí teníamos que hacer escala de 1'45 h. Pese a ser un sitio especial por el volumen de vuelos que pasan por allí (más de un millón de pasajeros), la sala donde estuvimos parecía la de un hospital. Era pequeñísima y no había nada más que unos cuantos asientos. 

El siguiente vuelo salió a las 8'00 y llegó a Vladivostok a las 9'20. Nosotros sólo habíamos estado volando durante unas 6 horas, pero tuvimos que tener en cuenta la diferencia horaria. Los dos aviones que cogimos fueron contratados en Aeroflot, aunque estaban operados por Aurora Airlines. Su precio fue de 645 €. Fueron cómodos, nos dieron comida en los dos, a pesar de ser de muy poca duración y los asientos fueron enormes en comparación con las aerolíneas a las que estamos acostumbrados últimamente en Europa.

Vladivostok tenía que ser un sitio importante durante aquellas fechas. El único vuelo que pudimos coger ese día fue ese y el único hotel que nos pudimos permitir también. Más allá de hoteles carísimos en el centro y algunos hostales de aspecto dudoso, no había nada libre. Por eso acabamos en el Aurora Park Hotel. 

Opinión del Aurora Park Hotel Vladivostok

Localización: el hotel está muy alejado de la ciudad. Es una zona preciosa y tranquila porque, como su nombre indica, está en medio del parque Aurora. Todo rodeado de árboles y en plena naturaleza. Es muy común para celebrar bodas y banquetes especiales. Si sales a pasear, esto es lo que te puedes encontrar:




Detrás del hotel sale un caminito que discurre por mitad de los árboles. No olvidaros, esto es Rusia, así que los accesos están como están. El camino no está cuidado y las escaleras tienen los escalones rotos. Un traspiés y vas al vacío.

Bajando las escaleras, hay un paso a nivel. Por allí pasan algunos trenes, pero no molestan en el hotel porque está bastante alejado de esta zona. Cerca está la estación "Sanatorium". Atravesando el paso a nivel, llegamos a la playa de Amur Bay. Hay chiringuitos, hamacas, buen ambiente... Pese a estar tan lejos de Vladivostok centro, mereció la pena descansar en este tranquilo lugar. 


Habitación: la nuestra fue una doble estándar contratada a través de Expedia. Nos salió por 70€ con desayuno. El wifi llegaba muy bien y la habitación era grande y estaba muy limpia. Tenía aire acondicionado, el cual nos vino muy bien para el bochorno que hacía, y un balcón que daba al parque. 

Desgraciadamente, la electricidad se fue por la noche. Toda la gente salió al pasillo con linternas para ver qué pasaba. Fue toda una experiencia ir en fila detrás de un montón de chinos que no paraban de hablar a gritos y a oscuras. Parecía sacado de una película de miedo. Afortunadamente, el apagón duró unas dos horas y luego todo volvió a la normalidad. 


Desayuno: el desayuno se realiza en el restaurante del hotel, un local de cocina italiana llamado Limoncelo. Sus precios no son muy caros y está de moda entre las familias de la ciudad. Suele venir mucha gente los fines de semana para comer en la terraza mientras los niños juegan en el parque con las ardillas. La decoración es excelente y el buffet libre está muy bien.


Cómo llegar al Aurora Park Hotel

Delante del parque Aurora, hay una parada de autobús. Desde el aeropuerto no es difícil encontrar un autobús que os lleve hasta allí. Nosotros fuimos en una  Marshrutka y nos cobró barato. Aunque nos tocó un conductor un poco "especial". Se hizo un lío con la tarifa y, una vez que nos bajamos, se dio media vuelta para decirnos que ese no era el precio. Se bajó dejando a todos los viajeros montados y empezó a hacer cuentas con los dedos, como si fuera un niño pequeño. Al final nos agobiamos porque todos los de la furgoneta empezaron a gritarnos desesperados. Como no llevábamos mucho en efectivo, abrimos el monedero y le dijimos que cogiera lo que necesitara. Pues aun así, siguió haciendo cuenta scon los dedos y sacando y devolviendo billetes a nuestra cartera. Creo que finalmente se timó a sí mismo, porque tengo la sensación de que cogió dinero de menos. La distancia entre el hotel y el aeropuerto es de 35 km y el centro de Vladivostok está a 18 km.


El problema principal lo tenéis para volver al hotel desde Vladivostok. Tenéis que coger la combinación necesaria de autobuses para llegar allí. A nosotros nos costó equivocarnos tres veces, pero llegamos.


Volver al aeropuerto también es un problema porque el servicio de autobuses que llega hasta allí se acaba muy temprano. Estuvimos esperando durante una hora a ver si teníamos suerte, pero ninguno nos llevó. Encontramos a una señora que nos escuchó hablando español y nos preguntó por Astorga, vete tú a saber por qué, no sabía nada más de nuestro idioma... 

Derrotados, volvimos al hotel y pedimos un taxi. La de recepción se rio de nosotros y nos mandó a un conocido suyo. Un cani de gorra pequeña, que nos llevó todo el camino cantando música de discoteca a toda voz y apretando con la mano izquierda una pelota antiestrés mientras conducía con la derecha un coche japonés. El viaje nos costó 850 rublos. Le dimos 1000. Se hizo el loco y no nos devolvió nada. 



   AURORA PARK HOTEL - VLADIVOSTOK  
Dvenadtsataya street, 8,  
Vladivostok, 690024 Rusia 

www.auroravl.ru/en/