8 sitios imprescindibles que ver en Ávila en un día



Dónde aparcar gratis en Ávila

🚘 El coche lo puedes dejar muy cerquita, siempre fuera de las murallas, para que sea fácil y gratis. El Centro de Recepción de Visitantes que mejor pilla para aparcar está en la Avenida de Madrid, 39 y abre de 9’00 a 20’00 en verano y de 9’00 a 17’30 en invierno.

Qué es la tarjeta Visitávila 48H

Aunque vayas a estar sólo un día, esta tarjeta merece la pena, pues con sólo visitar unos cuantos monumentos ya la habrás amortizado. El pase lo debes pedir expresamente en el centro de recepción, pues a mí no me lo ofrecieron y mucha gente que me encontré en los museos se estaba quejando por ello.

Esta tarjeta sirve para dos días y con ella puedes visitar:
  • La Muralla: 5€
  • La Catedral: 2€
  • La Basílica de San Vicente: 2€
  • El Real Monasterio de Santo Tomás: 4€
  • El Museo de Santa Teresa: 2€
  • El Palacio de Superunda: 3’5€
  • El Monasterio de la Encarnación: 2€
  • El Convento de San José: 1’40€
  • El Museo de Ávila: 1’20€
  • Ávila Mística: 2’50€
  • Hornos postmedievales: 1’50€
Ver todo esto sin el pase sale por 27’50€ mientras que el pase sólo costará 15€. Sale bastante rentable. 


Qué ver en Ávila en un día

1. La Basílica de San Vicente

Saliendo de la oficina de turismo, lo primero que te encontrarás antes de llegar a la zona amurallada es esta basílica del siglo XI. Fue construida por el arquitecto francés Fruchel, de quien se dice que introdujo el gótico en España. Es una joya del románico, aunque al tardar dos siglos en construirla también bebió del gótico.


La basílica se levantó donde la leyenda decía que San Vicente y sus hermanos murieron al negarse a reconocer unas acusaciones sobre su participación en ritos de dioses romanos (en el 306).

El edificio cuenta con una planta de cruz latina, dos torres inacabadas y una cripta con tres capillas. En la nave central está la imagen románica de la Virgen de la Soterraña, patrona de Ávila.  


Lo que más llama la atención, además de sus techos, es el cenotafio, en el centro de la basílica. Aunque no contiene los restos de los santos, merece la pena verlo por sus perfectos relieves policromados.


2. Subida a la Muralla de Ávila

En frente de la Basílica, sigue las indicaciones de la calle y llegarás al punto de acceso para subir a la muralla. En la calle hay un montón de restaurante y, al lado, verás otra oficina de turismo donde te darán un mapa gratis.


Subiendo las primeras escaleras hay una maqueta de la muralla. Construida por los romanos en el siglo II a.C., aunque algunos dicen que ya existió antes, su importancia llegó en la Edad Media, cuando ya la ves como está hoy. Alfonso VI de Castilla y Raimundo de Borgoña, marido de doña Urraca, impulsaron su construcción.

Con la visita turística puedes acceder por la Casa de las Carnicerías, la Puerta del Alcázar y el Arco del Carmen, y se pueden recorrer 1700m.

Está considerado el recinto amurallado urbano mejor conservado del mundo.

3. La Catedral de Ávila

A escasos metros del acceso a la muralla de la Casa de las Carnicerías tienes la Catedral, en frente de Correos


Justo ahí está la Catedral del Salvador, la primera catedral gótica de España. En ella se pueden distinguir reminiscencias de la Basílica de Saint-Denis, la que dio origen a este movimiento. Se cree que el maestro Fruchel empezó a construirla en el siglo XII y que, además de catedral, sirvió como fortaleza, pues su ábside constituye uno de los cubos de la muralla.


En su fachada se encuentra el reloj mecánico que Juan Guas diseñó en 1475 y el altar mayor, obra de Pedro Berruguete y terminado por Juan de Borgoña. Además, también podrás admirar la obra cumbre de Vasco de la Zarza: el sepulcro de El Tostado (teólogo y obispo del siglo XV) y el trascoro de Juan Rodríguez y Lucas Giraldo, donde aparecen los Reyes Magos destacando Baltasar.  El claustro y la sacristía son también góticos, allí se guarda la custodia de Juan de Arfe.



En la catedral están los sepulcros de Claudio Sánchez-Albornoz, último presidente de la II República, y de Adolfo Suárez y su mujer.

Para entrar hay soportar una larga cola, muy estrecha y muy incómoda, pues se entra y se sale por el mismo sitio, con lo cual los empujones no paran. Si tienes el pase de VisitAvila, basta con acercase al guarda saltándose toda la cola y entrarás sin problema. 

Saliendo de la Catedral baja por la calle Reyes Católicos para ver el Ayuntamiento. Se ubica en la Plaza Mayor, porticada y con buen ambiente, toda llena de restaurantes, cafeterías y locales donde comprar yemas. 


4. La Capilla de Mosén Rubí

Desde la Plaza Mayor busca la calle Bracamonte hasta la Capilla de Mosén Rubí y el Convento de las Dominicas, obras donde se mezclan el gótico y el renacimiento. Es un sitio pequeño, con un jardín en su exterior, pero es bonito verlo. Algunos lo visitan porque está lleno de misterio debido a su leyenda masónica. Si quieres saber más sobre esta leyenda, te recomiendo esta página donde se detalla todo muy bien. 👉  Más información. 



Si continúas pegado a la muralla, pronto verás las Bóvedas del Carmen y los restos del antiguo monasterio. Siguiendo por la calle Marqués de Santo Domingo, aparecerán los Hornos Postmedievales.

5. Los Hornos Postmedievales

La visita en sí es bastante parca. Se ve en diez minutos o menos. Fruto de las excavaciones realizadas en 1995, se hizo este museo donde muestran los restos de un alfar cerámico del siglo XVI. Se construyeron cerca del río Adaja para aprovechar su agua. Parece ser que estuvo en funcionamiento hasta el siglo XVIII y acabó convirtiéndose en una huerta.


Hoy se exponen los hornos donde cocían el barro, restos de los molinos que usaban para molerlo y los pilares para pisarlo y amasarlo. En la planta de arriba hay un pasillo donde se disponen en vitrinas reproducciones de la historia de la  cerámica de Ávila, desde lo tradicional hasta el torno. 


Muy cerca tienes la Ermita de San Esteban, una hermosa iglesia románica (aunque con tanta reforma hoy sólo queda románico el muro septentrional y la cabecera). Por fuera apenas tiene decoración. Cuando fui estaba cerrada, pues sólo se puede entrar antes y después del culto. Las misas sólo se dan los domingos y festivos a las 10’30.


6. El Palacio de los Polentinos

Subiendo te toparás con el Palacio de los Polentinos, que perteneció a esta familia hasta finales del siglo XIX. En 1875 se convirtió en Academia de Intendencia y en 1993 en Archivo Histórico Militar.


El palacio fue construido en el siglo XVI por Juan de Contreras y presenta motivos platerescos en su fachada. Dentro hay un patio central alrededor del cual se distribuyen varias galerías donde está El Museo de la Intendencia. Allí puedes recorrer 6 salas que muestran la evolución del Cuerpo de Intendencia. Hay uniformes (desde sus orígenes hasta la actualidad), carros (hornos, cocina y aguada), material de laboratorio, retratos de personajes ilustres ligados al cuerpo, banderas y estandartes, objetos cotidianos y, lo que más me impresionó: una muestra del equipo y la alimentación que llevan los soldados.

Para acabar la visita, hay una sala con información relacionada con el trabajo que hoy se lleva a cabo en el palacio, como sede del Archivo Histórico Militar.

A la derecha, atravesando la Travesía de santo Domingo y la calle Intendente Aizpuru, llegarás a la Plaza de Santa Teresa para ver la Casa Natal de Santa Teresa y el convento. En frente está el centro de interpretación de la Mística.

7. El Convento de Santa Teresa

En la Plaza de la Santa tienes varias cosas importantes que ver. Lo primero es la plaza en sí misma, que cuenta con un maravilloso arco de la muralla y con el Palacio de Justicia en uno de sus laterales.


En el otro extremo puedes visitar la Sala de Reliquias de Santa Teresa. Es un poco escabroso. Lo más llamativo es un dedo de Santa Teresa y dos huesos de san Juan de la Cruz. Da un poco de yuyu. En la misma sala hay una tienda de recuerdos que no es nada cara.



Al salir, a la derecha, está el Convento de Santa Teresa. Edificado sobre la casa natal de Santa Teresa de Jesús en 1636, su fachada es barroca y tiene forma de retablo. En ella aparecen la imagen de la Santa, los escudos de Cepeda y Ahumada (su familia), la Orden de los Carmelitas descalzos, el del Conde Duque de Olivares, el de Intendencia y el de Doctora de la Iglesia.


Lo curioso es que el Altar Mayor no sigue la orientación litúrgica y está mirando al noroeste para hacerlo coincidir con los aposentos donde nació la Santa. Dentro puedes ver la capilla de Santa Teresa, construida sobre la habitación de sus padres, y una huerta donde la Santa jugaba de pequeña y construía ermitas con la tierra, pues su sueño era ser monja y servir para que los moros le cortaran la cabeza y así poder morir siendo mártir. 😳




Al lado del convento se encuentra el Museo de Santa Teresa, situado en una cripta de más de 1500 metros cuadrados. Al entrar te encontrarás con con galerías bajo arcos de ladrillo rojo divididas en tres secciones: vida de la Santa, canonización y pervivencia de su obra.

Son curiosos los aspectos mostrados que están relacionados con su vida, ya que hay hasta un trozo del huerto familiar y, también, la recreación de la celda que habitó en el Monasterio de la Encarnación. Lo demás está lleno de libros, estatuas, retratos, traducciones de sus obras. La verdad es que si no estás muy interesado en la vida de la Santa se puede hacer un poco tedioso. Además, no dejan hacer ninguna foto.


8. El Palacio de Superunda - Palacio Caprotti

Continuando hasta la plaza Corral de Campanas tienes el Monumento a San Juan de la Cruz y la Mansión de los Superunda.


Este palacio se construyó en 1580 por el regidor Ochoa Aguirre y a principios del siglo XX lo adquirió el pintor italiano Guido Caprotti. De estilo renacentista, la mansión se articula en torno a un patio. En sus habitaciones hay grandes tapices del siglo XVI y XVII, más de 250 cuadros del propio artista (incluida su obra maestra: El sereno), su estudio, sus muebles, instrumentos musicales de la familia, restos de la antigua cocina…





Mi visita acabó volviendo para coger el coche y entrando en el Monasterio de Santo Tomás antes de que cerrara. Está lejillos del centro, pero hay muchas zonas para aparcar por allí.

Un Salón de té chino en Guadalajara


La guía me dijo que si quería ver un salón chino original en Europa tendría que ir a San Petersburgo o a Guadalajara, quién lo diría. En el Palacio de la Cotilla se encuentra esta original pieza de museo.

El Palacio de la Cotilla se construyó a finales del siglo XVII con los marqueses de Villamejor. A finales del siglo XIX, los padres del conde de Romanones, Ana de Torres e Ignacio de Figueroa realizarían esta espectacular obra.

Recién casados vivieron en Marsella, importante puerto donde llegaban todas las mercancías de Vietnam, Camboya y Tonkin. Estaba muy de moda en esa época tener salones de estilo oriental entre la clase alta y ellos no iban a ser menos. Crearon este espacio para recibir a sus invitados, para ostentar. Algunos dicen que incluso aquí se realizaron ritos masónicos. A saber…

Los salones orientales inundaron Europa, pero lo que hace que éste sea único es el hecho de que su papel es chino de verdad. Los restauradores se sorprendieron cuando lo analizaron. No había duda, el papel vino de China.

12 lugares que ver en Guadalajara en un día (II)


12 lugares que ver en Guadalajara en un día (Continuación) 


10. El Torreón del Alamín

Es el otro recuerdo que aún queda de la muralla de Guadalajara y mide 20 metros de alto. En el siglo XIII este torreón daba acceso a El Alamín, el arrabal musulmán, a través del puente de las infantas. Hoy puedes ver en su interior el centro de interpretación de la muralla, lleno de paneles informativos y de una maqueta en la parte superior a la que se accede por una escalera de caracol. Es muy pequeñito.


De vuelta a la Plaza de Bejanque, en esta ocasión camina hacia la derecha, atravesando el Parque  de San Francisco para subir al Fuerte de San Francisco.


11. El Fuerte de San Francisco

En los alrededores del monumento puedes ver unas naves dedicadas a los ingenieros del ejército. Hoy toda la maquinaria sigue allí en ruinas. Lo cierto es que podrían habilitarlo para hacer un museo en vez de dejarlo ahí.

Fotos que tomé a través de los cristales rotos de las ventanas

El fuerte es en realidad un antiguo monasterio donde estuvieron los templarios en tiempos de Doña Berenguela, después pasaría a manos de los Franciscanos y, tras un incendio, los Mendoza se harían con él y lo reconstruirían. Durante la Guerra de Independencia, este monasterio se convertiría en fuerte militar, de ahí su actual nombre. Los franceses saquearon toda la ciudad y también el fuerte. Uno a uno fueron tirando todos los sarcófagos de la cripta para ver qué había dentro. Y es que, como venían de su campaña en Egipto, se pensaban que todos los sarcófagos del mundo iban a tener tesoros dentro. Cuál fue su sorpresa cuando se encontraron a los familiares de los Duques del Infantado sepultados sólo con el traje franciscano, ni una riqueza más. Eso sí, todos los sepulcros destrozados quedaron.

La visita es guiada. Primero enseñan la iglesia gótica, de Juan Guas, sin apenas decoraciones y en la que destacan unos dragones o cocodrilos en el techo, muy peculiares. 

A continuación, se baja a la cripta por unas escaleras preciosas. Es un monumento  barroco impresionante. Una copia en pequeñito del Panteón de los Reyes en El Escorial, pues a Mendoza le gustaba copiar todo lo que hacía el Rey.  Recomiendo su visita porque el guía es magnífico, se nota que le gusta su trabajo y las explicaciones son muy buenas. 





Bajando del fuerte, es conveniente pasear por la calle peatonal de San Roque, llena de bares, restaurantes y cafeterías. Es la calle que más vida tiene de Guadalajara. Cuando termine, continúa por un paseo entre el Parque de San Roque (el de los patos) y el de Adoratrices, donde dejarás de lado la Ermita de San Roque para ver al final la obra que más me gustó de toda la ciudad.



12. El Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo

El monumento se ve impresionante en lo alto de una pequeña colina. Es una pena que tan poca gente lo conozca porque la visita es genial. La Condesa de la Vega del Pozo y Duquesa de Sevillano, María Diega, realizó esta obra en honor a su padre en 1882. 


María Diega fue una figura muy importante en Guadalajara. Realizó muchas obras de caridad y, preocupada por el paro de la ciudad durante la crisis de finales del XIX, se dedicó a dar trabajo a sus habitantes. A veces, el trabajo era algo extraño, pues incluía el realizar obras para luego derribarlas y volverlas a construir  😕  para que no estuvieran desempleados (al menos eso dijo el guía). Fue tan querida que durante la Guerra Civil ningún bando se atrevió a tocar su patrimonio, pues todo el pueblo le estaba agradecida. Como murió sin descendencia, el panteón pasó a la congregación de las Hermanas Adoratrices, fundada por su tía unos años antes.


Al edificio se accede por una gran escalinata que hace que se eleve el panteón para que la cripta subterránea en realidad esté al nivel del suelo. Parece ser que a la condesa no le hacía gracia eso de enterrarse. 

En la cripta, verás losas negras con los nombres de sus familiares y en el centro, el enterramiento de María Diega. Toda la cripta está llena de coronas de flores de tela negra donadas por todos los que se sintieron agradecidos por la obra de la condesa. 

La visita es guiada y dura media hora, más o menos. Si la puerta está cerrada durante su horario de apertura se debe a que el guía ya ha comenzado. En ese caso, hay que esperar en la puerta hasta que el guía acabe la visita y abra para el siguiente turno.

📷  No se pueden hacer fotos en el interior.

Otro de los monumentos importantes de Guadalajara es su Alcázar, pero fue tan bombardeado durante la Guerra Civil que hoy está totalmente destrozado y están trabajando para restaurarlo.

La labor que se está haciendo desde el ámbito del turismo para revalorizar y dar esta tierra a conocer es inmejorable. Hay un montón de personal especializado que hace que las visitas sean muy enriquecedoras. Además del material impreso, de gran calidad. Aunque la guía de restauración que nos dieron está algo obsoleta, pues algunos locales han desaparecido o cambiado de nombre. Aún así, te recomiendo dos bares en la Plaza de Santo Domingo donde se tapea bien y barato: Uno de ellos es El Indalo, caña y tapa por 2'50, pero con dos ya has cenado. Son enormes. El otro es un bar más de diseño que está justo al lado. De todas maneras, hay un montón de locales para tapear repartidos por toda la ciudad. 

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12 lugares que ver en Guadalajara en un día (I)


¿Quién dijo que en Guadalajara no hay ná que ver? La ciudad tiene un gran patrimonio que hará que pases un día estupendo y su gente es súper amable. La visité hace poco y no me decepcionó.

Para empezar, lo mejor es ir directamente a la Oficina de Turismo. No hay problemas para aparcar por los alrededores. Olvídate del coche, porque aquí todo se puede hacer a pie. En la Oficina pide la Guadalajara Card, una tarjeta que cuesta 5€ y que te permite acceder a casi todos los monumentos de la ciudad ahorrándote un poco. Junto con la tarjeta te entregan un folleto con las cosas que puedes ver, los descuentos que tienes y un apartado para coleccionar los sellos de los sitios que visites. La tarjeta te la puedes guardar de recuerdo, es un imán de la ciudad.

Qué ver en Guadalajara

1. El Torreón de Alvar Fáñez 

Saliendo de la oficina, a mano derecha, verás este torreón al lado de unos jardines. En su interior, en la planta de abajo, pondrán un documental sobre el origen del escudo de la ciudad y su relación con Alvar Fánez, el sobrino del Cid. 


Esta torre pentagonal formaba parte de la antigua muralla de la ciudad. Se dice que el propio Álvar Fáñez entró por ella para conquistarla, aunque hoy se sabe que se construyó tres siglos después de que ocurriera este hecho, ya en el siglo XIV.  Su función sería la de servir de entrada al arrabal judío.

🕑 Horario:
● Viernes y sábados: de 11’00 a 14’00 y de 17’00 a 19’00
● Domingos y festivos: de 11’00 a 14’00

💶 Precio: 1€    Gratis para los menores de 12, estudiantes y Guadalajara Card.


2. El Palacio del Infantado 

Saliendo de la torre, te encontrarás con este maravilloso palacio. Su fachada ya merece la pena. Fue mandado construir por Iñigo López de Mendoza en el siglo XV y Juan Guas se encargó de su diseño. Su importancia fue tal, que en él se celebró la boda de Isabel de Valois con Felipe II.


Nada más entrar, te asombrará el patio de los leones, con su magnífica arquería. 


En la planta baja hay unas salas vacías que merecen la pena visitarse por los frescos que decoran sus techos. Todas son de finales del siglo XVI y representan imágenes mitológicas. Sus autores fueron artistas italianos, como Cincinato, que trabajó en aquella época en la decoración de El Escorial, pues el gran sueño de Mendoza era emular al rey y hacerse construcciones a pequeña escala que se parecieran a las obras del monarca para mostrar su riqueza y poder.



En la planta baja, a la izquierda, puedes visitar el Museo Provincial. La visita se divide en tres zonas: arqueológica, etnográfica y otra dedicada a pintura y escultura. Esta última se construyó con los bienes desamortizados a la iglesia en 1835. Se dice que es el museo provincial más antiguo de España, siendo creado en 1838.  En 2006 se añadió otra nueva sección, Tránsitos, donde se presentan colecciones sobre la vida, la muerte, espacios y objetos sagrados y el cielo en la tierra. Destacan obras como La Virgen de la Leche de Alonso Cano y San Francisco recibiendo los siete privilegios de Ribera.


Obra de "La Roldana"

En la parte de arriba también se realizan exposiciones temporales. Cuando yo fui tuve la suerte de encontrarme una sobre Japón.



🕑 Horario:
● Viernes y sábados: de 11’00 a 14’00 y de 16’00 a 19’00
● Domingos y festivos: de 11’00 a 14’00

💶  Entrada gratuita. 

Siguiendo tu itinerario, sal del palacio para detenerte un rato ante la estatua de Pedro de Mendoza, (que parece Gandalf). Calle arriba, tuerce por Teniente Figueroa para visitar dos monumentos importantes:



3. La Iglesia de Santiago de Guadalajara

Del siglo XIV, en su interior tiene elementos góticos y mudéjares.  En su cabecera hay dos capillas laterales: la gótica de la Epístola, fundada por García de Guadalajara y la plateresca del Evangelio, levantada por Alonso de Covarrubias para servir de sepulcro a Juan de Zúñiga. 


4. El Convento de la Piedad

Este conjunto, formado por la iglesia de la Piedad y el palacio de Mendoza, es hoy el Instituto Liceo Caracense. Puedes visitar su patio. El edificio data de 1506 y es uno de los primeros ejemplos de arquitectura renacentista de Castilla. Los capiteles muestran el modelo alcarreño. Destacan la escalera y su artesonado y el gran escudo imperial, trasladado aquí en el siglo XIX desde la puerta del Mercado, ya desaparecida. La iglesia fue obra también de Covarrubias. Todo el conjunto que ves ahora proviene de la rehabilitación que llevó a cabo Velázquez Bosco en 1902. Su visita es rápida, pero merece la pena. 



🕑 Horario:
● Viernes y sábados: de 11’00 a 14’00 y de 17’00 a 19’00
● Domingos y festivos: de 11’00 a 14’00

💶  Entrada gratuita. 

5. La Pastelería Hernando

Vuelve sobre tus pasos buscando la Calle Mayor, donde te tendrás que detener en la Pastelería Hernando, la más famosa de la ciudad. Lleva abierta desde 1880 y se encargó de hacer famosos los bizcochos borrachos, cuya receta es un misterio. 5€ por la cajita. En la misma Calle Mayor hay otras pastelerías, pero los precios no varían mucho.


Al llegar a la Plaza Mayor, verás el Ayuntamiento, un edificio de 1906. Y en una de sus callejuelas, el ábside de San Gil, en la Plaza del Concejo. Constituye la capilla mayor de la parroquia medieval de San Gil.


Continuando la Calle Mayor, te toparás con la iglesia más importante de la ciudad:

6. La Iglesia de San Ginés 

En la plaza de Santo Domingo, donde también puedes ver la estatua del Conde Romanones de 1913, se levanta esta iglesia, justo en el centro de la ciudad. Antiguamente formaba parte del convento de Santo Domingo. Su construcción comenzó en 1561.  En su interior están las estatuas orantes de los fundadores del convento: Pedro Hurtado de Mendoza, séptimo hijo del marqués de Santillana, y su mujer Juana de la Valencia; y los sepulcros de los primeros condes de Tendilla.  



Atravesando el Parque de la Concordia, de 1854, está la Plaza de Bejanque. En ella se levanta otro de los símbolos de la ciudad, la Puerta de Bejanque, otro de los restos de la antigua muralla.


A la izquierda de la puerta de Bejanque, atravesando la calle Ramón y Cajal, hay varios monumentos emblemáticos:

7. La Concatedral de Santa María de Guadalajara

Construida sobre una mezquita del siglo XIII, comparte sede episcopal con Sigüenza. Los estilos mudéjar y renacentista, añadido en el siglo XVI, se puede ver en su torre, en su fachada y en su pórtico.


En el interior tiene tres naves separadas por arcos de medio punto. La nave de la epístola contiene la capilla de Figueroa y Torres con sus enterramientos del siglos XIX. La capilla de la Visitación  fue fundada por familiares del cardenal Mendoza en el siglo XV y la nave del Evangelio contiene las lápidas del comisario de la Inquisición, Sánchez Hurtado, y Manuel de Albornoz, cura de la iglesia en el siglo XVII. En la capilla del Santísimo se encuentran los enterramientos de la familia Guzmán desde su fundación en el siglo XVI hasta el XIX.

El retablo mayor es del siglo XVII, aunque se desconoce su autor. Representa pasajes de la vida de la Virgen. 

Es difícil de visitar, pues sólo se permite el acceso en horario de misas.


8. La Capilla de Luis de Lucena

El humanista alcarreño al servicio del Vaticano y conocedor de artistas como Miguel Ángel, proyectó esta capilla en el siglo XVI.  Lucena murió en su casa romana y lo enterraron en la iglesia de Nuestra Señora del Pópulo, pese a que en su testamento escribió que deseaba que trasladaran su cuerpo a la capilla que se había hecho en Guadalajara.


Inicialmente estuvo adosada a la desaparecida iglesia de San Miguel.  Su forma exterior manierista a modo de fortaleza se realizó siguiendo las dimensiones del templo de Salomón y se mezcló con el estilo mudéjar. 

En el interior destaca una escalera de caracol que da acceso a una torrecilla con tribuna, pero a la que no se puede acceder. Las bóvedas están pintadas con temas salomónicos realizados por Cincinato, italiano que participó en la decoración de El Escorial y en el Palacio del Infantado.



En la capilla se encuentran unas yeserías mudéjares que provienen de la capilla de los Orozco, las esculturas yacentes de Sánchez de Oznayo y Mencía Núñez, del siglo XVI y restos de los sepulcros de los condes de Tendilla. Es muy pequeña, por lo que sin guía, se ve rápido. 



🕑 Horario:
● Viernes y sábados: de 11’00 a 14’00 y de 17’00 a 19’00
● Domingos y festivos: de 11’00 a 14’00

💶  Entrada: 1€ 


9. El Palacio de la Cotilla

Sin duda, uno de mis favoritos.  Construido en el siglo XVII sobre la casa de Inés de la Cotilla, su portada no dice mucho. Es una estructura bastante discreta. En 1892 los marqueses de Villamejor (padres del Conde de Romanones) lo adquirieron y realizaron un gran salón chino. Sólo hay dos de esta categoría, uno en Rusia y el otro lo tienes en Guadalajara. Me encantó. 👉 Más información. 

🕑 Horario:
● Viernes y sábados: de 11’00 a 14’00 y de 17’00 a 19’00
● Domingos y festivos: de 11’00 a 14’00

💶  Entrada: 1€