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Cómo sacarse el Permiso Internacional de Conducir


El carnet de conducir español sirve para conducir en:

A) Todos los países de la Unión Europea.

B) Los países del Espacio Económico Europeo:
  • Islandia.
  • Liechtenstein.
  • Noruega. 
C) En los países con que España tenga firmados convenios de acuerdo de reconocimiento mutuo podrás usarlo sólo durante unos meses. ¿Que cuáles son estos países? Pues, a día de hoy, no hay ningún listado en la web de la DGT con ellos. Así que tendrás que preguntar directamente en la embajada o consulado del país en cuestión.

Las categorías AM, A1, A2, A, B, BE, B1, B1E, C1, C1E, C, CE, D1, D1E, D y DE se reconocen en toda la Unión Europea.

En cualquier caso, lo primero que tienes que hacer es comprobar cuándo caduca tu carnet español, para evitarte problemas en el último momento. El carnet se puede renovar hasta 3 meses antes de que caduque.


Conducir en un país fuera de la Unión Europea 

Si pretendes conducir con tu propio vehículo o con uno alquilado en un país que no pertenezca a la Unión Europea, tendrás que sacarte el PERMISO INTERNACIONAL DE CONDUCIR.

Aun así, muchos países no lo aceptan tampoco. Por ejemplo, en China (donde no pueden conducir los extranjeros) o en Panamá. Por lo que el primer paso es comprobar mediante la web del consulado o la embajada del país en cuestión si lo aceptan o no.

No te fíes de las opiniones de otros viajeros que hayan conducido sin éste y no hayan tenido ningún percance. Uno nunca sabe lo que nos puede ocurrir.

La mayoría de las empresas de alquiler de coches te lo va a exigir en el momento de hacer la reserva o recoger el coche.

Al estar escrito en inglés, evitarás problemas con la policía del país que puede que no tenga ni idea de qué es tu tarjeta europea porque no la ha visto en su vida. 

Cómo sacarse el Carnet de Conducir Internacional 

A) Yendo en persona a la delegación de tráfico más cercana:

●  Hay que pedir cita por internet en esta web. Hay que seleccionar el "Área de Conductores". Sin cita será rarísimo que te atiendan.
● Presentar en tráfico el impreso oficial que se puede descargar gratis aquí. También se puede obtener allí, pero es mejor ir con él ya escrito para ahorrar tiempo.
●  Llevar el DNI o pasaporte original.
●  Llevar una fotografía reciente de carnet.
●  No hace falta que te lleves la fotocopia del carnet de conducir porque ellos tienen en el ordenador todos tus datos de tráfico.
 ¡Cuidado! 

● Mira antes cuándo te caduca: si tu carnet caduca durante el año para el que solicitas el Permiso Internacional, allí mismo te obligarán a renovarlo (pagando las tasas correspondientes) antes de tramitarte el Internacional. Eso conllevaría tener que hacerte antes el Examen Psicotécnico, tramitar la renovación, pedir cita otra vez para el Internacional… 

B) Si no puedes ir personalmente hay varias opciones:

1. Que una persona vaya en tu nombre:

En este caso hay que pedir cita como representante. La documentación necesaria es la siguiente:

- Impreso oficial y fotografía tamaño carnet.
- El DNI original de la persona que os representa.
- Una fotocopia COMPULSADA de tu DNI. Si no es compulsada, no te la van a aceptar - lo sé por experiencia propia…  😓  La compulsa la puedes hacer en cualquier Comisaría de Policía de manera gratuita.
- Un escrito en el que autorices a esa persona a ir en tu nombre haciendo hincapié en que lo hace de manera desinteresada. Por ejemplo:

2. Que os lo realice una gestora:

● Hay muchas gestorías (como RACE) que pueden hacer este trámite por ti.
● Los precios varían mucho (30 - 50 – 70€, más las tasas de Tráfico) y te lo mandan a tu casa.
● Incluso hay gestoras que se pueden pasar por tu domicilio para recoger toda la documentación necesaria (fotocopia compulsada del DNI, foto y escrito de autorización).
● Hay que solicitarlo con, al menos, dos semanas de antelación.

Cuánto cuesta el Permiso Internacional de Conducir

● 10’10€
● En muchas delegaciones de Tráfico te van a pedir que pagues con tarjeta de crédito. No te van a dejar que pagues en metálico.

Cómo es el Permiso Internacional de Conducir

Una vez hayas realizado todos los trámites necesarios, los funcionarios tardan unos 10 minutos en entregártelo. Tienen que rellenar un “maravilloso” libreto que parece sacado de los años 50. Es engorroso llevarlo en la mochila, se dobla con nada porque es de cartón y hay que tener cuidado de que no se moje.

La cartulina gris, tan bonita, tiene 16 páginas escritas en español, alemán, inglés, francés, italiano, portugués, árabe y ruso. En ellas constan los datos personales del titular y los permisos de conducir que tienes en España.

● Validez: 1 año nada más. 



Además, con la foto se hace lo que antiguamente: se pega con pegamento en la cartulina y…¡ala! ¡A conducir!

Deberían cambiar el formato. No es práctico para nada para alguien que tenga que estar viajando. Yo creo que no lo han cambiado desde que hicieron el Convenio Internacional de Ginebra de 1949, fecha en la que se creó.






Para qué sirve el Registro de Viajeros del Ministerio

Campaña del Ministerio "Viaja Seguro"

Una de las primeras cosas que suelo hacer cuando viajo al extranjero, una vez tengo ya el itinerario diseñado, es apuntarme en el Registro de Viajeros del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

¿Qué es el Registro de Viajeros?

Es un directorio donde te puedes inscribir para que el Ministerio tenga todos los datos de tu viaje. A priori, parece obsesivo y mucha gente no lo quiere hacer. Piensan que son sólo para países que estén en guerra o que tengan un índice muy grande de peligrosidad. Sin embargo, yo lo considero muy necesario. A pesar de ser tan importante, es mínimo el número de españoles que lo utilizan. Muchos de ellos porque desconocen su existencia o porque no son conscientes de su importancia.

Si viajas a uno de estos países potencialmente peligrosos, es algo de primera necesidad. Secuestros, violencia, guerrillas, atracos generalizados, terrorismo… son amenazas reales y conviene estar localizados por si te ocurriera algo.

Si no es tu caso y vas a viajar a un país más tranquilo también es conveniente. Imagínate que haya amenaza de inundaciones, terremotos, tornados… o cualquier otra catástrofe (un incendio, un accidente).

¿Para qué sirve?

Si tuvieras la mala suerte de encontrarte en una de estas situaciones, el registro es bastante útil. Si tu familia sabe que has viajado a un sitio concreto y no das señales de vida, el Ministerio se hace cargo y rápidamente tiene ahí escritos todos tus datos, con su itinerario, sus hoteles, números de teléfono… Así la embajada o consulado en cuestión, puede realizar los trámites pertinentes de manera mucho más rápida y no andar perdiendo el tiempo buscando información.

La otra situación que puede ocurrir es que desde el Ministerio sepan alguna información importante de la que tu no eres consciente. Por ejemplo, hay peligro en la zona en la que estás porque tienen aviso de una amenaza de tsunami. En esos casos, el Ministerio se pone en contacto con los viajeros que tiene en su registro para avisarles por medio de sms o email.

El Registro tuvo una importancia fundamental para localizar a compatriotas que habían viajado a Filipinas durante el tifón Yolanda, o que estaban en Sudán del Sur durante los enfrentamientos de diciembre de 2013, o cuando estalló el conflicto en Ucrania.

Por lo tanto, su finalidad no es tenerte controlado, sino que las autoridades españolas puedan localizar o contactar, si es posible, a los viajeros españoles inscritos en caso de emergencia grave (desastre natural, conflicto armado, etc).



¿Cómo me registro?

Para registrarse es necesario tener un itinerario ya más o menos cerrado, cuantos más datos des, mejor.

El registro se realiza mediante la web del Ministerio. Ahí te das de alta mediante un nombre de usuario y una contraseña. La información que te piden es la siguiente:

●  Datos del viajero que realiza el registro:

Nombre y apellidos, fecha de nacimiento, nacionalidad, DNI o pasaporte, email.

●  Datos del viaje:

Destino, fecha de llegada, fecha de salida, motivo de viaje, datos del seguro de viaje (en caso de que tengas), método de contacto en el extranjero (móvil, email…).

En el apartado de Itinerario, yo suelo poner los datos de los alojamientos en los que tengo reserva y las fechas. Si no tengo un alojamiento pensado y voy a la aventura, pongo el nombre de la ciudad y la fecha en la que tengo previsto ir.

●  Datos de las personas que te acompañan:

Pueden ser familiares tuyos o no.

●  Datos de las personas con las que quieres que contacten en caso de una emergencia:

Puedes poner los datos de hasta 5 personas de contacto.

Problemas con el registro

Algunos caracteres no son aceptados y dan errores, como:      ‘      y hay que volver al rellenar gran parte del formulario. Por lo que el apartado de Itinerario es mejor que lo tengas en un Word y que hagas “copia y pega” y solucionar los problemas que puedan ir apareciendo. Si hay algún error, la pantalla se refresca y hay que volver a escribir todo el apartado entero.

Próximos viajes

Con tu usuario y contraseña podrás acceder a tus datos cuando quieras e ir modificando los datos de tus sucesivos viajes. No hay que hacer un registro nuevo cada vez que viajes.

Por motivos de privacidad, los datos de tu viaje permanecen accesibles hasta siete días después de la fecha de finalización, luego se borran.

Este registro sólo sirve para turistas, no para españoles que se desplacen a otro país para estudiar o para trabajar en él.


No cuesta nada, es rápido y es útil. 


Laos: Cómo es la visita al Centro de Conservación de Elefantes de Sayaboury


Elephant Conservation Center - Sayaboury 

Este centro es una maravilla de Laos aún poco conocida. Se encuentra a unas 3 horas de viaje en autobús desde Luang Prabang, un poco menos si haces el recorrido en furgoneta. Y es el mejor modo de visitar a los míticos elefantes laosianos.

Este genial proyecto comenzó su andadura en el año 2011, por lo que es muy nuevo y aún queda mucho por hacer. Pero ganas no faltan. Su principal preocupación era la desaparición de elefantes en Laos a niveles elevadísimos. Preocupados por la falta de sensibilización del Gobierno e, incluso, de los propios habitantes de Laos, decidieron crear un centro único en el país que sirviera de referencia a los demás lugares en los que los turistas, principalmente, pueden disfrutar de su compañía.

Es precisamente este programa de información y sensibilización lo que los hace diferentes de los demás. Como ellos mismos afirman: “Al contrario que en otros lugares, no traemos a los elefantes de su hábitat natural y los llevamos a sitios turísticos, sino que llevamos al propio turista a que comparta un trocito de este hábitat”. Aquí es el viajero el invitado, y no al revés.


Los elefantes que viven en el centro disfrutan de 106 hectáreas de bosque protegido, selva virgen con paisajes que deja boquiabiertos. Allí descansan recuperándose, en su mayoría, de una vida dura de trabajos en la industria maderera. Es una jubilación bien merecida y en un lugar único.

También están siendo reconocidos por su labor en el campo de la reproducción y cría de elefantes. Tiene un programa al que llaman “Baby Bonus” por el que se encargan de los elefantes durante el periodo de gestación, a la vez que le dan un incentivo a los dueños. De este modo, los dueños (que han tenido que ahorrar muchísimo para poder comprar y mantener al elefante), no tiene miedo de que se quede encinta y de que durante esos meses, a los que se añaden los de cría, no puedan ponerlo a trabajar y pierdan dinero. Así recuperan su inversión.


Además, se encargan de dar información a los locales sobre la importancia de tratar bien a los elefantes, y dan a conocer este valor a los extranjeros. Se han convertido en un referente, poco a poco, del ecoturismo en Laos. Todas sus instalaciones son ecológicas, utilizan la energía solar y se abastece del agua del lago y de la lluvia, hacen papel ecológico con estiércol (que suena feo, pero es bonito, de verdad), todos sus documentos los imprimen usando papel reciclado y sus infraestructuras las han hecho aprovechando viejas casas laosianas tradicionales.


En el centro se aprende, se disfruta y se sensibiliza. Sus misiones son:
  • El rescate de elefantes de una vida de esclavitud en las industrias madereras.
  • Fomentar la natalidad y la cría.
  • Proporcionar un ambiente natural en el que lo principal sea el bienestar de los animales.
  • Crear lazos sociales entre los elefantes a través de un área de socialización animal.
  • Llevar a cabo un programa para formar a los mahouts de modo que dejen la industria maderera y aboguen por el ecoturismo.
  • Educar y sensibilizar en temas relacionados con la educación ambiental.

Instalaciones del centro

El centro cuenta con varios espacios:
  • Un área dedicada a “Elephant Nursery” en la que se relajan tranquilamente los animales que están encinta, las madres que acaban de dar a luz y los pequeños elefantitos. Se pueden ver desde un cercano observatorio al que se accede en una pintoresca barquita.
  • Un área de socialización donde los animales pueden juntarse para formar nuevos grupos de forma natural. En ella se pueden ver a los elefantes comportándose como son ellos mismos, sin la presencia de ningún humano.
  • Un hospital de elefantes que funciona íntegramente con energía solar.
  • Un museo lleno de paneles explicativos en varios idiomas.
  • Una escuela de mahout, para que se formen en ecoturismo y en la importancia de cuidar a los elefantes. Una idea que salió directamente de la comunidad local de mahout, conscientes del peligro que sufre su profesión con la extinción de los animales.
  • Un restaurante en el que ofrecen a los visitantes comida tradicional laosiana utilizando productos del mercado local y de sus propios huertos.
  • 15 cabañas tradicionales de bambú, con mosquitera y un porche con una hamaca para mirar tranquilamente al lago Nam Tien y a su maravilloso paisaje.
  • Los servicios y las duchas son comunitarios.
  • No hay wifi, pero si lo necesitas puedes pedirles que te dejen sus ordenadores para alguna emergencia. Es bueno desconectar de vez en cuando y así disfrutar más de la experiencia.
  • Una tienda donde venden productos relacionados con los elefantes: camisetas, pegatinas, incluso postales hechas con estiércol (suena raro, pero son preciosas y originales).

Me encantó la experiencia y la recomiendo a todos los que vayan a pasar sus vacaciones en Laos. Estar tan cerquita de los animales es una vivencia única. 





Laos: Día 7 – Cómo es la Estación de autobuses de Luang Prabang


Mi viaje hacia Sayabouri 

Mi viaje hacia Sayabouri (o Xayabouri / Sainyabuli lo he visto escrito de todas estas formas) comenzó con un tuk tuk que me recogió en mi hotel para llegar a la estación sur de autobuses, desde donde salía el mío. Todo el mundo me dijo que ir por mi cuenta era arriesgado porque estaba lejos y porque los conductores se podían confundir de estación y, así, perder el viaje.

Así que reservé el autobús en una agencia de viaje del centro de Luang Prabang. Ellos gestionaron la reserva de billete y el tuk tuk. No me salió nada caro. El billete estaba numerado, genial para poder pillar un sitio decente.

Estación sur de autobuses de Luang Prabang:

Nada más llegar a la estación, precaria donde las haya, me indican dónde se encuentra mi autobús. Era el único en el que había occidentales. No había pérdida, todos íbamos al mismo sitio.


Mientras esperábamos a que se abriera la puerta, vimos como cargaban en el techo todo tipo de bultos, motos incluidas. Todo atado con cuerdas. Sí, sí, se veía muy seguro todo aquello…

El autobús:

Cuando por fin nos abrieron, todo el mundo se arremolinó y entró arrasando. Pero, si daba igual, si iban numerados (o eso pensaba yo). Cuando me tocó entrar, por fin, tuve que echar a dos jetas que se habían sentado en mi asiento.



El autobús había tenido épocas mejores. Todo estaba cubierto por una chapa y plástico rosa con flores, lleno de roña. Roña acumulada año tras año. Roña por todos lados. No se podía mirar bien por la ventana de lo sucio que estaba el cristal por dentro, con una especie de mocos… puaj. El techo era otro poema. Y tenía goteras. Y, sí, nuestro viaje fue pasado por agua.


Lo mejor de todo fue cuando empezó a entrar gente con unas sillitas de plástico, como los taburetes que usan en los bares de Vietnam, estos chiquititos, y los fueron acoplando en el pasillo. Pero no todo el mundo tuvo el privilegio de tener taburete, algunos fueron al suelo directamente.


El autobús iba lleno de gente, todos los asientos ocupados, todo el pasillo lleno de cabezas, y todo el techo lleno de trastos. Iba a reventar aquello. Yo no sé ni cómo andaba. Un ruido sospechoso que hacía el motor… y en las cuesta arriba se quedó parado un par de veces.


Nuestra vida estaba en manos de tres empleados: un conductor, que no paraba de reírse y hablar por el móvil; su copiloto, que era un niño de unos 7 años que no se estaba quieto; y un señor cuya función era: ¡sujetar la puerta! Sí, sí. Esa era su función. La puerta estaba rota y él se pasó todo el trayecto de pie sujetándola con una cuerda. Increíble. Y más cuando el niño va y se encuentra dos tornillos gordos de a saber dónde y se pone a jugar con ellos.



El viaje:

El olor era insoportable. Había que abrir las ventanas para despejar aquello, pero llovía y te mojabas (te mojabas más, quiero decir, porque las goteras ya hacían su función). Así que, un sin vivir de ahora cierro, ahora abro.

El paisaje era maravilloso, eso sí. Selva pura y dura. Lo poco que distinguía a través de la roña del cristal era maravilloso y virgen. A mitad del camino hicimos varias paradas sin sentido:

   ▪  Dos veces paramos para que dos viajeros les dejaran un paquete a unos que estaban esperando en la carretera a la intemperie, en mitad de la selva.

   ▪  Varias veces paramos porque alguien veía un puesto de fruta, verdura, o lo que fuera y empezaba a gritar desde atrás. Entonces el conductor paraba y ese alguien se bajaba a comprar. Era como si se le hubiese antojado en ese momento comerse un plátano y había que parar al ver un puesto. Cuando volvía de comprar a otro le daba envidia y también se bajaba… y así.

   ▪  Varias veces paramos para recoger a gente que estaba en mitad del camino, pagaba, se subía y los del pasillo se tenían que apretujar más para atrás.

    ▪  Una vez paramos a mear en la carretera, mujeres incluidas. Ahí, sin pudor ninguno.

Claro, cuando alguien quería bajarse para alguno de estos menesteres había un problema: el pasillo del autobús estaba repleto de cabezas. Éstos tenían que levantarse, sujetar su taburete (el afortunado que tuviera) en la cabeza y abrirse paso a empujones. Un ir y venir de gente… era ya de cachondeo, de verdad. Sobre todo cuando paramos a recoger a un viajero que venía tan contento con su tesoro: un bolsón de champiñones. Ni te imaginas cómo olía eso. Todo el mundo abriendo las ventanas a mansalva. Ahogándonos que estábamos. Preferimos inundar aquello de agua a morir por asfixia. Increíble. Se hizo eterno.

Pero tuvo su momento tierno también. Fue un momento para ver el paisaje, para ver auténticos publecitos, lejos del escaparate turístico de Luang Prabang. Allí puedes ver cómo vive la gente de verdad, cómo son sus mercados… y puedes estar más cerca de la gente (y de sus champiñones) y sorprenderte. Sí, sorprenderte. A mi lado, en el pasillo, se sentó un chico con taburete que llevaba un libro roto. No paró de estudiar en todo el viaje. El libro era de química orgánica y él no paraba de subrayar. Y se molestaba cuando se tenía que levantar para que alguien pasase por el pasillo, porque se lo estaba tomando muy en serio. Qué gran esfuerzo con tan poco. Estas son las cosas que al final te quedan del viaje. Qué pena que no tuviera más días, ni posibilidades de vivir más tiempo en el Laos auténtico y conocer mejor a sus gentes.



   ESTACIÓN DE AUTOBUSES DEL SUR (LUANG PRABANG)   
También se llama estación de Bannaluang
Teléfono: 071-252066
Carretera 13, km 383

Laos: Cómo llegar al Elephant Conservation Center de Sayaboury


Cómo ir al Centro de Conservación de Elefantes desde Luang Prabang 

🚍 En autobús: hay que coger el autobús que va a Sayaboury desde la estación sur (Southern Bus Station). Oficialmente el autobús sale a las 9’00, pero lo normal es que salga cuando esté lleno. Así que me aconsejaron estar allí a las 7’30 para coger sitio.

Yo reservé el asiento mediante una agencia de viaje. Por unos dos euros más por billete, me aseguré de que mi asiento iba numerado y no había posibilidades de ir en el suelo en el pasillo (lo juro, es así). Además, por ese precio, me incluyó un tuk tuk que vino a recogerme al hotel y me llevó a la estación. Ir por tu cuenta es lioso y está retirado del centro.

El autobús cuesta 60.000 Kip por persona y el trayecto dura 3 horas.

Cuando llegué a la estación de Sayaboury había otro tuk tuk que me esperaba para llevarme a comer al embarcadero y, desde allí, llegar al Centro en barco.

🚐 En minivan: Se supone que existe una agencia de viajes que lo gestiona, Sakura Travel. Pero no la encontré. Varios de mis compañeros del Centro de Elefantes intentaron ponerse en contacto por teléfono, con el número que salía en la Lonely Planet, y no estaba operativo.

Si quieres evitarnos el mal trago de autobús (aunque es pintoresco), lo mejor es ponerse en contacto directamente con el Centro de Elefantes. Ellos te pueden gestionar una minivan por 90$. Se puede compartir y repartir el gasto. En mi caso, esto lo hice para volver a Luang Prabang y subimos a la furgoneta 8 personas.

A la vuelta es peor porque hay que volver a la estación de autobuses de Sayaboury y comprar allí el billete para ese mismo día. Pero puede que ya esté lleno y te toque pasillo con banqueta, o directamente en el suelo, o que no haya plaza. 

Cómo ir al Centro de Conservación de Elefantes desde Vientiane

Sale una minivan a las 8’00 de la mañana. La estación de minivan está en frente de Lao-Viet Bank, a 200 metros del mercado de Sikhay (pasando el aeropuerto, en la carretera Nº 13 hacia Luang Prabang).

El viaje dura 8 horas y cuesta 140.000 kip por persona. Se llega a Sayabouli a las 16’00, aunque siempre hay que contar los retrasos tan frecuentes que hay por las lluvias o por las condiciones de la carretera.




Laos: Visitando los Templos Wat de Luang Prabang IV


Zona de Wat Visoun

1. Wat Wisunarat: fundado por el rey Visoun en 1513. Dentro hay una amplia colección de Budas dorados con largos brazos que llaman a la lluvia.

2. Wat Aham: hace más de 200 años, este templo fue la residencia del patriarca supremo del budismo laosiano. Dentro hay murales sobre el budismo y cuentos moralizantes (sin traducción).


3. That Makmo: estupa hemisférica cuyo nombre signifa estupa-sandía.



Zona sur del centro de Luang Prabang

1. Wat Manorom: se encuentra fuera de las antiguas murallas de la ciudad. Se cree que es el templo más antiguo de Luang Prabang. Contiene un Buda de 6 metros de altura, creado en 1372.

2. Wat Pha Mahathat: sus relieves exteriores muestran historias sobre vidas anteriores a Buda.


3. Wat That Luang: aquí se incineraba a los miembros de la realeza laosiana. Tradicionalmente se piensa que los fundaron unos misioneros enviados por un emperador indio, pero no se sabe a ciencia cierta.


4. Wat Ho Xiang: junto al Wat That, en una pequeña colina al suroeste del monte Phousi, está esta magnífica escalinata llena de guardianes naga a ambos lados.  En la cima hay un pequeño templo.